Todo es nada y nada lo es todo

Este artículo se debe leer desde un punto de vista abstracto.

“Todo principio tiene un final, que sea bonito o no depende de donde quieras terminar tu historia.”

 

Siempre me ha gustado abrir la ventana de mi mente hacia la imaginación y descubrir cosas nuevas. Me apasiona todo lo que me hace sentir, pensar, imaginar, eso si, teniendo la certeza o seguridad de que cuando hay que volver a la realidad y poner los pies en el suelo, puedo contar por lo menos con un mínimo de entes o fuerzas que sé que aun a pesar de la distancia, del tiempo sin estar junto a ellos, o incluso estando separados cada uno en su mundo, a pesar de eso puedo contar con ellos.

Tengo muy claro lo necesario que es tener un espacio vital durante la vida y en momentos concretos es casi obligado, aunque a mí me encanta compartirlo. En ese aspecto prefiero no ser egoísta, siempre me ha gustado compartir: risas, momentos, tiempo, sensaciones, positividad, etc… Y tengo muy claro que no voy a cambiar esta faceta mía por nada ni por nadie. Podría estar dando motivos uno detrás de otro infinitamente que aunque costara aceptarlo sabrían que tengo razón, pero no me lo dirían.

Volviendo a lo de los sentidos (qué me gusta sentir) la sensación que más me estimula con creces es la seducción. No tiene por qué ser ver o tocar un culo o un par de tetas, claro que me gusta me encanta. Pero no me seduce. A mi me seduce lo que hace que se mueva ese cuerpo, aquello que lo rige a hacer, decir o dejar ver a su antojo lo que su mente o sistema interior le dice o le ordena hacer. Me seduce una inteligencia noble, que transmita calor y cercanía, que sonría, menos frecuente y lo más importante: que sepa decir y transmitir en cada momento lo que siente. Callar está bien cuando hay que escuchar a otra persona, y tampoco no me parece una buena decisión el hablar por hablar y decir muchas palabras con un mensaje vacío, por eso me da pena y lástima ver gente (aparentemente normal) sin ningún tipo de patología de enfermedad mental que no saben o no llegan a expresar lo que sienten. Esto puede ser por miedo de todo tipo: rechazo, agresividad, temor, violencia… (por lo menos son los motivos de la mayoría).

Y la verdad, no creo que eso les facilite a esa gente la vida. A algunos les parecerá hasta raro si digo que lo que no se expresa: no existe. Si uno no transmite ese pensamiento o reacción que se genera en su cerebro a modo de reacción sensorial, no existe. Quiero decir aunque por dentro estén maquinando, pasan de ser personas a ser cuerpos vacíos de sentidos, pensamientos, imaginación, una especie de estructura irracional en mal estado: zombis. Y es una pena. Porque aunque no lo quieran reconocer, son luego esa gente los que hacen o deciden lo que el pelotón o todo el mundo hace, eso si dando su toque personal, pero realmente no saben aportar un género diferente y propio que rompa todos los esquemas pudiendo llegar a sorprender al resto, o sea siguiendo así la corriente mayoritaria y más de lo mismo…

Claro que ninguna persona somos igual a otra, podemos tener afinidad más con unos que con otros, pero no existe ningún ser que tanto físicamente, como psíquicamente, y del mismo género masculino femenino que sean iguales. Naturalmente es imposible, y si se da el caso es un grave error o manipulación objetiva previa con intervención para que eso se tenga que ser así.

Con esto quiero decir que cada persona somos un solo ser, un mundo, un universo de ideas y pensamientos, sentidos y sensaciones, minúsculos elementos y partículas, en los que todos ellos en conjunto global forman lo que denominamos como lo que somos: un ser vivo o una persona.

Yo tengo la teoría que cuando nacemos, somos una especie de pequeño/gran núcleo de todo cosas buenas y positivas, que conforme pasa el tiempo y vamos creciendo durante la vida también (por lo general) vamos perdiendo esa positividad o forma de ver e interpretar las cosas de manera más confiada y alegre, pero no muy segura y siendo este el precio a la evolución y/o madurez constante siendo esto a lo que se denomina como: la vida o el todo.

Claro que para valorar algo bueno tenemos que saber lo que es tener algo malo o no tener nada. Porque si nunca hemos tenido “llamémosle X” en teoría al no conocer otra cosa pensamos que así está bien, entonces cuando algo nos modifica o estimula la mente en el sentido opuesto, allí es entonces cuando nos damos cuenta de que nos encontramos con dos sentidos o sensaciones diferentes a la vez que son opuestas y de forma interior debemos elegir. Y nuestro interior siempre opta por la que nos hace sentir mejor según el momento y contexto. Lo mismo que algo existente (incluso físicamente) puede dejar de existir aunque lo tengamos delante, tan solo con el pensamiento ni tan siquiera teniendo que cerrar los ojos. Es curioso.

Refiriéndome al sistema (no político, ni social, ni de igualdad), sino al sistema que forma el conjunto del todo. Siempre vamos en una dirección, puede ser la correcta o la contraria, pero nos resulta imposible ir en dos o más direcciones al mismo tiempo, tomar dos o más decisiones que se contrarien al mismo tiempo a la misma vez y del mismo modo.

Es bueno saber que no todo es siempre malo ni todo bueno, respecto a eso nada es para siempre. Ni lo bueno es tan bueno, ni lo malo tan malo. Todo bien tiene algo malo, igual que todo mal es por un bien. Dicho esto, se puede llegar a la conclusión que en esta vida o período de estancia de aquí y ahora, deberíamos escoger nuestra propia dirección o rumbo personal ¿hacia dónde quiero ir? ¿qué me gusta? ¿cómo lo hago? (…) Porque cuanto antes se sabe, antes se puede poner en marcha y llevar a cabo esa elección o decisión. El problema está en que los seres del tipo de raza que somos (los humanos) cuesta verlo o darse cuenta, incluso hay seres que en el transcurso de toda su vida no se dan nunca cuenta.

 


Incluso algunos abandonan ¿Cómo se puede abandonar antes de empezar? Siempre hay que seguir!!
…Aunque sea por curiosidad “


 

De otro modo lo que se genera, es que este sea un proceso de dirección-evolutiva más disruptivo y “artificial”.

Todos tenemos un origen, un motivo, una razón por las que hacer las cosas o no hacerlas. Somos seres emocionales y es lo que transmitimos o deberíamos hacer, y a día de hoy nuestras decisiones se hacen por intereses personales, económicos o derivados (hacer a cambio de una recompensa). Cuando realmente tendría que ser hecho por nuestro propio interior y de forma natural y espontánea, no forzada ni por intereses del tipo que fueren y siempre con la ambición de ir a más.

Actualmente vivimos en el mundo de lo material, de la sustitución, de los intereses. Mucha gente está perdiendo la habilidad de expresar lo que son (su libertad) y cada vez resulta más raro cuasi imposible encontrar algo puro y sincero, inteligente y determinado, único y original, transparente y noble… Cuando se conoce a una persona se le ve tal cual es, aunque no se quieran mostrar. En cuanto conoces a alguien enseguida te das cuenta de quien es y lo que te demuestran es que raramente te equivocas. Es algo que viene de serie desde que eres pequeño y es algo que no se pierde. Es un don, una percepción, o lo que coño sea… pero si lo tienes, lo tienes.

…Por eso cuando los lúcidos se encuentran por ahí en medio de la marabunta, se reconocen.