El Karma 2.0

Del perfil superfluo

Hoy en día vivimos en un mundo raro…

Existe mucha gente individualista que únicamente piensan en las ganancias y beneficio propio. Suele ser gente muy ambiciosa a la vez que codiciosa, con rencor y egoísta. Es gente que con el único objetivo de tener una ganancia 100% propia, no saben que un trabajo y consecuentemente un logro o éxito compartido genera mucho más beneficio personal y económico que no de forma individualista. Además es gente que por lo general no está preparada para ese éxito o beneficio por el cual tienen tanta obsesión.

No me cabe en la cabeza cómo puede haber gente que espera recibir, piden o incluso llegan a exigir de una forma indirecta tanto o más de lo que para nada están dispuestos a dar. Puede ser gente que con el único pensamiento de máximo beneficio económico son capaces de mentir, estafar, explotar a la gente y todo lo que haga falta con el único propósito de ganar dinero.

En la vida recibes lo que das y das lo que esperas recibir.

Todos miramos incluso entregamos una serie de intenciones con una idea o propósito efímero, eso está claro. El problema es que debido a esta forma de vivir, pensar, actuar de hoy en día son cada vez más las personas que piensan que esos propósitos sean: el económico, el sexual o incluso el temor que les posee a ser dañados.

Esto puede ser debido a una ausencia de valores humanos y la enorme carencia de valor hacia uno mismo.

Cada vez existen más personas vacías, con problemas y muchos residuos en su interior. No saben identificarse con ellos mismos, no se valoran, no se ven como seres emocionales, sino como un producto más de nuestra sociedad de mercado y de consumo. Es más y más gente la que piensa que tener un móvil de última generación con la tecnología más avanzada con un diseño realmente bonito les da la felicidad porque les hace formar parte de una sociedad (que es individualista y con carencias de emociones, afecto y sentimientos) pensando que así forman parte de un grupo o al menos se sienten parte de algo. Es mucha de esa gente la que no ve que el terminal, ordenador, o dispositivo material de turno que sea, es solamente una herramienta de búsqueda o medio de contacto la cual si se le da un uso correcto y moderado se concibe una herramienta perfecta y muy útil.

Aunque he sido yo el que personalmente ha comprobado que hay gente que efectivamente teniendo los dispositivos más actuales, de última tecnología y consecuentemente de un elevado valor económico y a pesar de ello NO SON FELICES. ¿Por qué? Pues por el simple hecho que no sirve de nada tener esos dispositivos tan caros, evolucionados si realmente no tienes a quien contactar, llamar, escribir un mensaje cuando te sientes mal, cuando tienes un mal día, o incluso alguien en quien confiar tus problemas o preocupaciones…

Los llaman “dispositivos inteligentes” como herramienta de trabajo son muy útiles y facilitan el trabajo a nivel profesional, claro que sí. Pero a nivel de uso domestico piensan por cada una de las personas que los poseen. ¿Qué sucede? Que cuando algo piensa y actúa en tu lugar, dejas de ser tú mismo. Estancando y perdiendo la habilidad de avanzar en el sentido que esta raza que es la del ser humano va dejando de evolucionar. Además fomentando en la vida de mucha gente “la máscara virtual de la persona”, la necesidad de vivir cada situación con “Inmediatez” y optar cada vez más por “la solución o el arreglo rápido” a problemas de relación, de actitud, de hábitos, psicológicos, de comportamiento, etc… y que requieren tiempo y dedicación.

Realmente todo esto no deja de ser un grave problema de adicción a la tecnología que se va agravando y expandiendo cada día más y más. Por la cual sobretodo los jóvenes son los que más afectados se ven. A los cuales les surgen en consecuencia graves efectos y daños colaterales cada vez peores, como son la bajísima autoestima, poca confianza en sus capacidades, falta de identidad propia y muchas más carencias, que si ya de por sí son frecuentes en adolescentes, de este modo les empeoran muchísimo más.

Por otro lado. Aproximadamente desde el año 2000 hemos ido cambiando y entrando en otra era, milenio, forma de vida, de comunicación…
Cada vez es mayor el porcentaje de diferencia que hay de todos los medios y canales que tenemos para emitir nuestro mensaje respecto a la pésima capacidad de valor y calidad que tenemos para emitir nuestro mensaje o contenido.

Estamos en unos tiempos en los que la busqueda del éxito (dinero + fama) a cualquier precio y a poder ser con el mínimo esfuerzo. Ganar una guerra, volverse millonario, pasar del todo al nada apretando un botón.

Estamos perdiendo capacidad de darle un valor a las cosas, de estar centrados en luchar por nuestros objetivos desviándonos por el camino hacia los intereses económicos y del poder, dejando atrás nuestra esencia y valores humanos que como personas que somos deberíamos seguir teniendo en mente.

 

¿Porqué sino a que hemos venido aquí?